La agonía del Mar de Aral
El Mar de Aral es un lago, o mar cerrado, situado en Asia Central. Se encuentra entre Kazajistán y Karakalpakia, región autónoma de Uzbekistán. Desde los años 60, la superficie del Mar de Aral se ha reducido, debido a los trasvases de agua de los ríos que confluyen en él. Durante la época soviética se empezó a desviar agua de los ríos Amu Darya y Syr Darya para regar cultivos en Uzbekistán y Kazajistán.
Lo que queda del Mar de Aral está también muy contaminado, en gran medida como resultado de pruebas de armas, proyectos industriales y el vertido de residuos de fertilizantes en la época soviética. Los trasvases de agua desde los ríos Amu Darya y Syr Darya para el regadío de cultivos han reducido de manera espectacular el volumen del Mar de Aral en los últimos 40 años. Esto ha provocado una catástrofe ecológica, tal vez la más grave del planeta, tanto para el mar como para la región circundante.
La Unión Soviética decidió en 1918 desviar parte del agua de estos grandes ríos de Asia Central, para poder desarrollar cultivos de regadío en el desierto de Asia Central. De esta manera, el Asia Central soviética comenzó a producir arroz, melones, cereales y, muy en especial, algodón. La Unión Soviética pretendía convertirse en uno de los principales productores mundiales de algodón, y lo consiguió. En la actualidad, Uzbekistán es uno de los mayores exportadores de algodón en el mundo.
La superficie del Mar de Aral se ha reducido actualmente en un 60 %, y su volumen en casi un 80 %. En 1960, el Mar de Aral era el cuarto lago mayor del mundo, con un área aproximada de 68,000 km², y un volumen de 1100 km³, con un volumen de pesca en sus aguas aceptable. En 1998, ya había descendido hasta 28,687 km², el octavo lago del mundo, dejando a su paso embarcaciones encalladas por toda su superficie.
El ecosistema del Mar de Aral y de los deltas de los ríos que confluyen en él está prácticamente destruido, en gran medida por la altísima salinidad. Además, la tierra en torno al mar está muy contaminada, y las personas que viven en la región sufren de escasez de agua dulce, unida a problemas de salud diversos. La contracción del mar ha dejado extensas llanuras cubiertas de sal y de productos tóxicos, que son arrastrados por el viento a las zonas habitadas. La población cercana al Mar de Aral presenta una incidencia elevada de ciertas formas de cáncer y enfermedades pulmonares, entre otras patologías.
Toda una agonía de un mar, desgraciadamente que hace pensar los daños que produce cuando las ideologias predominan sobre las personas y las cosas,haciendolo desaparecer de la faz de la tierra, algo que la naturaleza a creado en millones de años.
Estupendas imágenes en The Australian
Imágen Mar de Aral a vista de Google
Información: Proyecto recuperar Mar de Aral















Que bueno el vídeo que me pasastes Josete, me hizo mucha gracia el final. Me esperaba algo de ese estilo tratándose el tema de mi post, pero aun así me impacto el cambio radical xDD
Hola Josete:
Buscando información encontré tu Blog. Bastante bueno el resumen que haces de la Situación del lago Aral. Las imágenes son crudas pero revelan el impacto de la acción del hombre y la terrible situación.
Lo único que yo te propondría que eliminaras, puesto que demuestra o manipulación o desconocimiento es la “perla” que dejas para el final -”los daños que produce cuando las ideologías predominan sobre las personas y las cosas”- Un poco manida también la afirmación. Solo te dejo un comentario para que pienses en ello, con tu permiso, claro. La Unión Soviética dió prioridades entre dos zonas, una mas poblada que la otra. Por otro lado, después de su caída, no he oido a nadie decir que los trasvases a través de las conducciones desde las cuencas de SIR y AMU DARYA se fueran a suspender. Tampoco creas que se quejan los gobiernos de Uzbekistán y Kazajistán. Te aseguro que no. Tampoco lo hacen los ciudadanos de las respectivas ex-Republicas socialistas. Así pues en lugar de demonizar a la Unión Soviética de forma gratuita, es bueno limitarse a los hechos y la situación actual. A eso se le puede llamar objetividad.
Mas aun, existen datos que confirman que hay trasvases desde la época de cristo y que los principales precursores de los sistemas de canalización fueron los Khanes de Koband en el siglo XVIII y además que Aral sufre cíclicamente de desecaciones profundas, pero si tu crees que es solo culpa de los Soviéticos (como expones en el articulo), respeto tu opinión, aunque sea errónea. Ya sabes, crece la población…aumenta la demanda (también con el agua). No creo que a los rusos se les ocurriese de pronto…¿Por que no secamos el mar de Aral ?
Es mucho mejor dar un englobe amplio e histórico para que nadie venga a tu blog a dejarte estos apuntes.
Sobre los hervicidas y plaguicidas, ocurre en todo el mundo, también en tu pueblo, en el mio y en el río mas cercano. Se debe en parte al desconocimiento sobre algunos de los productos utilizados, que con muy pocas pruebas se distribuían para la agricultura (eso hace 40 años) pero sigue ocurriendo, en España por ejemplo.
También como ultimo dato, que puedes contrastar y que refuerza los datos y cifras que nos aportas, el periodo comprendido entre 1988-2008 fue durante el que mas se redujo en volumen de Agua. Por cierto que ya no existía la Unión Soviética.
Pues eso, que gracias por dejar expresarme y a ver si nos vamos dejando ya de cuentos y tonterías de las que nos venden en la Tele sobre los demonios rojos y los comunistas comeniños.
Un saludo.
Que Horror, como puede la mano del hombre llegar a tanta destruccion??
El unico mar saldo en lo profundo de interior de un continente a pasos de desaperacer junto a su fauna autoctona!!!
triste!
Es sobrecogedor que un lago tan inmenso, ahora sea un gran desierto; el hombre es el maximo depredador de la naturaleza, pero terminará siendo victima de sus abusos, ese ritmo de destrucción, no lo tolerará el medio ambiente. Somos la generación que tiene la oportunidad histotica de ser heroes o villanos, según tomemos conciencia y medidas para frenar esto, y asegurar el porvenir de la humanidad. Dios nos guie.