Nauru, un paraíso en venta

noviembre 28th, 2009 § 16 comentarios

Hace mucho tiempo, en una isla apartada del mundo, vivía un pueblo feliz. La isla de Nauru, situada en el Pacífico Occidental tenía todo lo que sus habitantes necesitaban: cocoteros que daban alimento y bebida, árboles frondosos que les regalaban su sombra, aves a montones, y un mar lleno de peces.

Hace más de 200 años, el capitán de un barco ballenero inglés descubrió este edén y lo llamó “Pleasant“, que significa agradable.

La isla cuya superficie llega apenas a los 21 kilómetros cuadrados, es más pequeña que cualquier aeropuerto mediano de alguna de nuestras ciudades. Nauru está situada entre Hawai y Australia, a escasos 56 kilómetros al sur del ecuador y a cientos de kilómetros de cualquier otro lugar.

Tuvo que transcurrir un siglo para que un trozo de madera petrificada que alguien se llevó como recuerdo de Nauru a Australia, cayera en manos de un químico, el cual lo examinó y vio que era muy valioso. Al poco tiempo se organizó una expedición a la pequeña isla y se descubrió que, en efecto, sus moradores vivían sobre el yacimiento de roca fosfática más abundante de toda la parte continental de Oceanía. Un yacimiento originado en los excrementos de aves marinas.

Durante la mayor parte de este siglo se enviaron a Australia y a Nueva Zelanda millones de toneladas de fosfatos de un grado y pureza no conocidos hasta entonces.

Cuando la isla se independizó en 1968, las minas de fosfatos fueron nacionalizadas y los ciudadanos de la república más pequeña del mundo, pasaron a formar parte del selecto grupo de los pueblos más ricos del mundo.


Unos signos de prosperidad que resultaban casi escandalosos. Pese a que sólo hay una carretera en toda la isla, cualquier familia era poseedora de al menos dos vehículos. Una amplia gama de aparatos eléctricos como microondas, equipos estereofónicos y varios televisores por familia.

Los nauruanos recibían gratuitamente, o por una cuota simbólica, vivienda, electricidad, agua, teléfono y servicio médico. La educación también es gratuita y el gobierno solía costear las costosas escuelas particulares en el extranjero. Todo un paraíso fiscal en la década de los 90.

Incluso la Reina Isabel II junto con el Duque de Edimburgo y cinco ministros del gabinete visitaron la isla. Gran Bretaña ayudó con fondos para la minería y las tierras deterioradas….ayudó?

Pero,.. todo esto uso desproporcionado de los males de la riqueza les produjo una dolorosa lección. Los Nauruanos llegaron a ser autosuficientes, pero irremediablemente comenzaron a vivir los últimos capítulos de un cuento de hadas sin final feliz.

Los fosfatos comenzaron a agotarse, y como es lógico el dinero también. Y lo que alguna vez fue un paraíso tropical es hoy un desierto carcomido de lápidas de coral.

Después de devastar casi el 80% de la isla, el terreno se encuentra en un estado estéril de pináculos de caliza, algunos hasta de 15 metros de altitud, inservibles para el cultivo, la única zona posible son los bordes de la isla, donde últimamente es recolectado coco, mango y almendra.

Una apabullante actividad minera que durante más de 90 años ha servido para que los isleños llevaran una autentica vida de lujo a costa de un maltrato desenfrenado de la isla y cuyos resultados saltan a la vista.

El cambio de dieta está causando verdaderos estragos. La expectativa de vida es de sólo 55 años. Los isleños padecen muchas enfermedades de los ricos, entre ellas unos índices altísimos de hipertensión arterial y de afecciones cardiacas; además tienen la segunda tasa más alta de diabéticos en el mundo,y con unos índices de obesidad muy alarmantes. Todo ello gracias a la importación enlatada de su alimentación.

Con una población en el 2006 de 13.048 residentes, Nauru actualmente carece de dinero para realizar muchas de las funciones básicas de gobierno. Incluso el Banco Nacional es insolvente.

Una violación de la naturaleza que no sólo sirvió de provecho a los nauruanos. Alemania, Australia, Nueva Zelanda y el Reino Unido tuvieron el control y aprovechamiento de ésta, incluso los japoneses durante la segunda guerra mundial ocuparon la isla.

Un paraíso perdido del Pacífico donde se derrochó sin pensar en el mañana, para ellos, en efecto, quizá no lo haya.

Más información en Every Culture, en NauruWikipedia y en El Mundo

Más fotos en flickr aquí, aquí, aquí y en la galería de Galenfry Singer

Otro derroche de imaginación para acabar con la naturaleza: El desastroso proyecto de Fort Lauderdale

Vídeo del estado actual de Nauru:

Torre Bert, siguiendo al Sputnik

noviembre 25th, 2009 § 6 comentarios

En 1957 muchos jóvenes estaban viendo por primera vez en televisión, los primeros vehículos espaciales tripulados por rusos y estadounidenses en órbita alrededor de la Tierra. Unos acontecimientos que causaron mucho interés y seguimiento.

Al norte de Italia en Turín,  entre 1957 y 1965 dos jóvenes hermanos  radioaficionados, crearon la primera estación de seguimiento, la Torre Bert. Su objetivo era captar las señales de telemetría y otros enlaces descendentes de datos, de los primeros satélites lanzados por Rusia y la NASA.

“Con una habilidad extraordinaria y unos equipos fuera de lógica lograron su objetivo”.

Los constructores de esta notable y única estación fueron los hermanos, Achille y Gian Battista Judica. Un hobby por la radio que comenzó en 1949 mientras vivían en Erba, una pequeña población de la región italiana de Lombardía.

Achille con 16 y Gian con sólo 10 años trataron de engatusar a su padre, para construir una estación de onda corta. El padre les contestó, que “no podían perder el tiempo, cuando deberían estar estudiando”. Tuvieron mejor suerte con su madre que accedió a sus súplicas. Con la aportación materna compraron excedentes de equipos de radio que el ejercito de los EEUU puso en venta. Unos precios de ganga que se pusieron al peso, 5 centavos de dollar por 0,45 kg. Los hermanos Battista gastaron unas 300 libras.

Después de la reconstrucción, limitando sus propias necesidades, pronto comenzaron a comunicarse en código con nuevos amigos de todo el mundo. La afición por las ondas comenzaba a acaparar por completo los pensamientos de los dos hermanos.

Sputnik

Diez años más tarde, en 1959 la familia se trasladó a Turin. En esas fechas los lanzamientos de satélites habían comenzado y como no, este acontecimiento les fascinaba. “Había un nuevo mundo ahí fuera” y “queremos ser parte de ella“.

Fue el comienzo del proyecto de la Torre Bert.

Con unos gastos millonarios realizados por los gobiernos para el seguimiento,  Gran Bretaña  gastó 4.500.000 dólares en Jodrell Bank, y los EEUU 15 millones en Tyngboro, los chicos de la Torre Bert con la ayuda de un contratista construyeron una antena de plato por 3.200 dólares.

Con un saldo de 30 dólares en sus cuentas de ahorro,  el proyecto podía quedar inacabado, así que tuvieron que recurrir a su habilidad e imaginación para concluir su sueño. De depósitos de chatarra consiguieron algunos materiales, entre ellos  un volante de automovil y piezas de rodamientos de camión.

Con un pequeño Fiat 600 cargaron decenas de tubos de hierro y chapas de aluminio para dirigirse a un viejo bunker de la Segunda Guerra Mundial. Allí pusieron manos a la obra en un concierto de martillazos y taladros dirigidos por su audaz ingenio. Un modelo lejos de sus sueños pero en definitiva su particular control de seguimiento espacial tipo Cabo Kennedy.

Para completar el seguimiento 15 entusiastas jóvenes del espacio fueron reclutados, entre ellos María Teresa la hermana de los chicos. Una adolescente que se encargaría de una de las tareas más difíciles. En plena enseñanza del ruso, ella sería la encargada de traducir los mensajes de los vuelos tripulados por soviéticos.

Los chicos querían organizar una cobertura electrónica de toda la Tierra, la novia de Gian, Laura Furbatto fue la encargada de reclutar otros observadores del espacio, radioaficionados y amigos repartidos por todo el mundo. Desde Tahití en el Pacifico, Angola en Africa o Argentina en América del Sur.

Finalmente fueron capaces de grabar las conversaciones entre los astronautas y sus respectivas estaciones de tierra. Comunicaciones procedentes de las misiones Sputnik y Explorer, misiones a la caza de la hegemonía espacial.

En la corta vida de la Torre Bert fueron interceptados algunos mensajes notables desde el espacio. Mensajes como por ejemplo el “SOS al mundo entero“, venía de un vehículo espacial en movimiento y se repitió tres veces. Tres días después Rusia admitió el fracaso de una de sus misiones, pero no mencionó nada de la tripulación. El 17 de mayo de 1961, las voces de dos hombres y una mujer fueron oídos en una conversación desesperada…”Vamos más lento,…el mundo nunca sabrá de nosotros“.

Tal vez el mensaje más conmovedor fue un hecho sin palabras a principios de febrero de 1961. Interceptaron unos registros del corazón de todos los astronautas que estaban monitoreados automáticamente, acompañados de sonidos de respiración dificultosa. Gian tomó las cintas de grabación para mostrarlas al famoso cirujano de corazón , el dr. A.M. Dogliotti. Su veredicto: “Esto son corazones de hombres moribundos.”

Los hermanos estaban firmemente convencidos de que los rusos pasaron libremente de la vida humana para lograr sus éxitos en el espacio. Todo en una época en que la Unión Soviética tuvo dos programas espaciales, uno público y el otro oculto, en la que misiones mucho más atrevidas y en ocasiones abiertamente suicidas se intentaron con el fin de implantar su hegemonía espacial sea cual sea el coste.

Claro esta que la perdida de astronautas en el espacio forma parte de una leyenda, nunca reconocida por los rusos y nunca demostrada por otras fuentes.

Los hermanos Achille y Gean Battista Judica fueron objeto de un documental en el 2007, “I pirati dello spazio“,(el pirata del espacio), también un artículo sobre las grabaciones fue publicado en la muy sensacionalista revista de ciencia Fortean Times, e incluso una dramatización de la historia fue transmitida por la BBC radio el 4 de mayo de 2009. “Listen Up” de Glen Neath.

Más información y fotos en Judica Cordiglia, en The Lost cosmonauts, Readers Digest y Wikipedia.

Como no, una historia que tiene su parte de sensacionalista y que existen opiniones contradictorias como en Svengranh en Aerospace Web y en Astrosurf

Video repercusión que tuvo en su momento:

Actualización 31-3-2011.

Tras la publicación de un nuevo libro de Jamie Doran y Bizony Piers, donde los autores se basan en las revelaciones de un oficial de la KGB, Venymin Ivanovich. La leyenda de la perdida de la vida de astronautas soviéticos en el espacio, es completamente cierta e impactante.


Cuerpo de Vladimir Komarov en un ataud abierto.

El vehículo espacial de chapucera construcción, quedó fundido en su caída a toda velocidad en dirección a la Tierra. Komarov dijo a sus amigos que sabía que probablemente iba a morir. Argumentando esta terrible vivencia en el libro, titulado “Starman“, el mando soviético pudo escuchar como Komarov entre lloros de rabia decía:” Maldigo a las personas que me han metido dentro de esta fallida nave espacial“. (Además de los mensajes de socorro mencionados por los chicos de la Torre Bert).

Curiosamente fueron dos hombres asignados para esta misión. Komarov y el gran héroe soviético Yuri Gagarin.

En 1967, algunos técnicos habían inspeccionado la nave, y reconocían que tenía problemas estructurales, que la convertían en una máquina muy peligrosa para navegar por el espacio. Finalmente fue elegido Komarov a pesar de las tremendas dudas reinantes…

Interesante artículo completo en Npr

Una premonición de dos dígitos

noviembre 21st, 2009 § 8 comentarios

Más allá de la razón, el destino de nuestras vidas y la llegada del punto y final, son fenómenos metafísicos que la mayoría de los mortales intentamos eludir de nuestros pensamientos.

“Pero que ocurre si esos pensamientos los tiene un niño dulce e inocente de 9 años”.

Aunque saludable, Brian Korbon le dijo a sus padres que iba a morir antes de cumplir los diez años, su padre el Dr. Greng, un médico racional que no cree en estos fenómenos, se embarcó en un viaje místico a través de la pena; experimentando un mundo creativo que no sabía que existía. Brian previó el futuro, “no os preocupeis pero yo no llegaré a los dos dígitos“.

Preocupados por los pensamientos que rondaban su cabeza, decidieron llevar a su hijo a un terapeuta en Charlottesville, Virginia. Los extraños presentimientos de Brian no cesaron a pesar de los intentos disuasorios.

En mayo de 1993, escribió cartas a algunos de sus amigos y puso un cartel en su puerta que decía, “Brian se va de viaje, no te preocupes por mi“. Un sistema de creencias que no admitía el Dr. Greng y que achacaba a infantiladas pasajeras de niños.

En un mes de mayo realmente agitado, su mama Kathryn, a su regreso a casa, encontró a Brian tirando de un carro rojo por el sendero. Un carro lleno de juguetes y artículos de campamento, quería regalar algunas de sus más íntimas y preciadas pertenencias. Cuando vio a su madre le dijo: ” Estoy listo para ir en mi viaje“, su madre le contestó, “Voy a estar tan triste si te vas“,…”Mama, tengo que ir“.

Su madre le explicó que podía dejar la causa para más tarde, no podía perderse su próximo partido de Béisbol.

El 8 de mayo de 1993, Brian estaba caminando en su primer turno al bate. El siguiente bateador conectó un triple y Brian corrió las bases en una estupenda carrera. Después de anotar su primera carrera de su carrera en las ligas menores, se desplomó.

Brian Korbon un niño aparentemente sano y alegre de 9 años, murió de una fulminante insuficiencia cardiaca. Cuando su entrenador trato de revivirlo dijo:” Algo dentro me dijo que no iba a volver”.

Poco después de su muerte, el estadio donde se había desempeñado el partido, fue renovado y rebautizado como Estadio Brian Korbon C. Una placa fue colocada en el lugar. Este campo de pelota está dedicado a su sabiduría, fe y valentía, que desempeñó Brian en el juego limpio y la alegría de la vida, y los que animan a encontrar un mayor sentido de comunidad y de amor para sus hijos.

A pesar de que su muerte obtuvo atención de los medios, la historia nunca fue compartida por la familia. No fue hasta la publicación de un libro del Dr. Gregg Korbon, Beyond Reason, (Mas allá de la razón), que según él fue por dos razones: El primero ayudar a entender la cadena de acontecimientos milagrosos que pasó con su hijo y el segundo en memoria de Brian.

El Dr. Grengg imparte clases en la universidad de Duke en Virginia, especializado en anestesiología y tratamiento del dolor es autor de libros y artículos de investigación en su campo.

Todo un crédito de veracidad a la historia,….aunque mi incredulidad me hace malpensar en una notableobsesión a no aceptar la muerte“. Es posible más allá de la razón?

Más información y fotos en Beyond Reason y en Npr

Si te gustan las historias fuera de contexto puedes ver también Natasha, ojos de rayos X


¿Dónde estoy?

You are currently viewing the archives for noviembre, 2009 at El baúl de Josete.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 76 seguidores