En busca de un absurdo éxito


Dicen que las formulas del éxito no existen, y aunque normalmente está compuesto de un 90% de esfuerzo, un 5% de talento y otro tanto de originalidad, hay veces que por miedo al fracaso se suele recurrir a una formula más rápida del compuesto.

Irremediablemente en épocas anteriores, para conseguir el éxito y la popularidad de manera rápida y desde cero, resultaba casi imposible, a no ser claro está, que llegue por medio de astutos y talentosos engaños y bromas, o tal vez de curiosas y atrevidas apuestas fuera de lo común.

Así son algunas de las historias de hoy…casi increíbles.

El 10 de Noviembre de 1810, sobre las cinco de la madrugada, un deshollinador llegó para limpiar las chimeneas del número 10, de la calle Berners en la ciudad de Londres. La sirvienta que respondió a la puerta le informó que no había sido requerido deshollinador alguno. El pobre hombre decepcionado se fue por donde había llegado.

Minutos después, otro deshollinador se presentó de nuevo, luego otro, y otro, hasta un total de 12. Tras ser despachado el último de los engañados deshollinadores, una flota de carros que transportaban grandes cantidades de carbón empezaron a desfilar por la adoquinada calle Berners. Acompañando la comitiva, una serie de pasteleros portando tartas de boda, seguidos de una multitud de doctores, abogados  y sacerdotes,..todos convocados para intentar, curar, defender y dar la extremaunción en la citada dirección.

Pero ahí no acaba la cosa, pescadores, zapateros, y una docena de pianos, descargados de un camión por seis fornidos hombres.  Los vecinos del distrito de Westminster no daban crédito a sus ojos, y mucho menos cuando vieron aparecer dignatarios como el gobernador del Banco de Inglaterra, el alcalde de Londres y el mismísimo Duque de York acompañado del  Arzobispo de Canterbury, entre otros ilustres.

Las estrechas calles quedaron rápidamente infestadas de multitud de curiosos que se agolpaban a la altura del número 10 sin saber ninguno el motivo de tal revuelo. La dueña de la casa, la Señora Tottenham, una influyente noble, no tenía ni la más remota idea de lo que sucedía, no podía dar crédito a la multitudinaria escena. Hasta bien entrada la noche, gran parte de Londres quedó paralizado por el evento misterioso, donde la noticia corrió sin fundamentos a lo largo y ancho de la ciudad.

Cuando por fin pasó todo el alboroto y los altos mandatarios fueron desfilando enojados,  dos hombres salieron de una casa vecina. Theodore  Hook, un joven escritor de opera cómica y su amigo Samuel Beazley, entre risas y murmuraciones. El señor Hook había apostado con su amigo una importante suma de dinero, de que podía transformar cualquier casa normal de Londres, en la dirección más hablada entre los londinenses durante semanas. Para ganar la apuesta, escribió cientos de cartas a comerciantes, repartidores y dignatarios de la ciudad de Londres.

A pesar de confesar ser el autor del engaño, no fue castigado por ello, al contrario, su facilidad para improvisar las palabras cómicas con la música encantó a George, el príncipe de Gales regente. Y a pesar de su total ignorancia en las cuentas, fue nombrado contable general y tesorero de la Isla Mauricio, con un sueldo desorbitante.

Toda esta popularidad instantánea de que fue objeto, le hizo disfrutar de los placeres de los mejores años de su vida, claro está, hasta que se disipó toda duda de su particular ignorancia con los números. En 1817 salió a relucir una grave deficiencia con las cuentas de tesorería. Fue detenido y llevado a Inglaterra tras ser acusado de sustraer grandes cantidades de dinero de las arcas públicas. Después de pagar todas sus deudas con el fisco, los restantes 23 años de su vida escribió no menos de 38 volúmenes, además de innumerables artículos y bocetos. Sin embargo, ese éxito tan instantáneo y absurdo encontrado nunca volvió. Sus novelas nunca se salvaron de la mediocridad y de su poco interés permanente, murió en el más absoluto de los silencios, el 24 de agosto de 1841.

Continuando con la búsqueda del éxito más absurdo, nos encontramos con el hijo de un ministro metodista, Paul Jordan Smith, un pastor de la iglesia Universalista que renunció en 1910 tras ser acusado de herejía, convirtiéndose en un controvertido escritor y presunto y eventual pintor.

Paul estaba convencido de que la crítica moderna en la literatura y el arte, era un mundo de cobardes y gente fuera de sintonía, donde dudaban de dar su opinión honesta sobre los valores del arte…Fue entonces cuando decidió preparar una broma para los críticos del arte.

Pidió prestados unos viejos pinceles y un lienzo junto con una foto de un dibujo de una mujer salvaje. Comenzó a elaborar una imagen borrosa de una isleña de los mares del sur en plena celebración y alzando un plátano sobre su cabeza.

Como Smith sería un nombre muy banal para un artista independiente, afirmó que la obra de arte titulada Exaltación, era del artista ruso Pavel Jernadowitch, un nombre que no existía pero que Smith pensó que los pintores con nombres exóticos siempre podían dar un golpe fashion más grande a los críticos.

Para dar más veracidad al asunto, el renacido artista Jerdanowitch entró con el pelo repeinado hacia atrás lo más parecido a un artista melancólico ruso. Con una foto y su pintura, dejó claramente visto a los jueces que detrás de la obra había un genio artístico genuino.  Su obra “Exaltación, explicó,: Representa la ruptura de los lazos de la feminidad, una mujer acaba de tomar un bocado de un plátano y se agita con la piel del plátano en la cabeza, en una libertad triunfante”.

Y así fue de triunfante el resultado, la obra fue elogiada por toda la crítica sin excepción, solicitando su adhesión al grupo selectos de artistas de New York. La Exaltación, fue exhibida en la prestigiosa galería Warldorf Astoria en 1925, y visto por el comité Chabrier de París. Rápidamente comenzaron las alabanzas de la nueva escuela de pintura de un desconocido ruso, de la revista francesa Revue du Vrai e du Beau.   Smith le parecía todo demasiado increíble…

El éxito y las invitaciones a presentar nuevos cuadros no tardaron en llegar. Smith, continuo con esta pequeña broma que corría por todo el mundo creando seis nuevas obras, que junto con la Exaltación, formarían su gran colección de “Los siete Pecados Capitales”. Aspiración, Adoración, Iluminación, Ginatión, Capitulación y Colación.

Las mejores galerías de New York, Chicago y Buffalo fueron lugares donde los trabajos del nuevo genio no pasaron desapercibidos.

En 1927 Paul Jordan Smith, se cansó de continuar con la farsa y se confesó al periódico The Times de los Angeles. “He tenido mucho más éxito en esta pequeña broma, que no me ha ocupado poco más de 1 hora durante los tres años , que de todo el trabajo serio que he hecho durante muchas décadas“.

A pesar del engaño, muchos decidieron que Smith fue capaz de sacar adelante un engaño talentoso y que poseía dentro de él, un genio artístico demasiado ignorante para el mismo ver y ser reconocido,..una luz de talento.

Declarado un gran artista a pesar de los muchos errores, Smith contestó: “Pero si todo el mundo es un genio, entonces nadie es un genio“.

El tercer y último invitado a este pupurri de buscadores de éxito no es un recolector de miel, ni tampoco un guerrero,..bueno si, es el guerrero enmascarado.

Aunque la historia no tiene toda la transparencia que quisiera, se trata de Harry Bensley, un ingles aventurero recordado por la extraordinaria e increíble apuesta con el  banquero John Pierpont Morgan y su amigo Hugh Cecil Lowther.

Según el relato original, una noche de 1907 en el Nacional Sporting club de Londres, Morgan y Cecil discutían si un hombre pudiera caminar por el mundo sin ser identificado. Bensley, conocido como un mujeriego y presto a situaciones de ingresos privados sustanciales, escuchó la conversación y se ofreció para probar cualquier proposición siempre y cuando estuviera bien remunerada. El resultado fue que Lonsdale, junto con Morgan apostaron la importante suma por aquel entonces de 21.000 dólares, si Bensley era capaz de completar una circunnavegación peatonal.

Bensley debía cumplir algunas condiciones fundamentales:

“Nunca dar su identificación, viajar por el mundo a través de 169 ciudades británicas y 18 países,  recogiendo la firma de un residente local prominente. Viajar con un sólo cambio de ropa interior como equipaje además de autofinanciarse en todo momento los gastos ocasionados. Y lo más increible y fuera de lugar,…Conocer su futura esposa y completar el viaje portando en su cabeza una máscara de hierro de 2kg de peso y empujando un carrito de bebe en todo el trayecto”.

El 1 de enero de 1908 partió de Trafalgar Square de Londres. Se supone que pasó los siguientes seis años y medio, con su carrito y mascara en la carretera, aunque existe cierta controversia sobre hasta que punto cumplió con los terminos de la apuesta. No hay pruebas documentales que acrediten que Bensley realmente cumplió con los terminos del increíble y absurdo desafío, pero la leyenda afirma que llegó hasta China y Japón.

Según el relato original, el 14 de agosto de 1914, el misterioso enmascarado de hierro se encontraba en Génova, Italia, donde afirmaban que había completado casi 50.000 kilómetros de viaje, donde tan sólo le quedaban 7 países restantes en su itinerario.

Pero la Primera Guerra Mundial había comenzado, las dificultades para viajar con estos ridiculos medios mientras su país necesitaba ayuda, hizo meditar a Bensley, que como buen patriota, regresó para luchar por su país.  Durante el primer año de guerra fue herido gravemente, para finalmente quedar invalido del ejercito en 1915. Los acontecimientos de la guerra dieron un gope duro a su pequeña fortuna cosechada en inversiones rusas que quedaron en la indigencia.

Después de la guerra trabajó en empleos de bajo nivel como portero de cine o vigilante, para de nuevo verse envuelto en los albores de la Segunda Guerra Mundial donde sirvió de corrector de bombas en una fábrica de municiones.

Harry Bensley murió en una solitaria habitación en Brighton el 21 de mayo de 1956.

Según informes de descendientes familiares de Bensley, éste participó en la apuesta después de perder en un juego de cartas parte de su fortuna. Tuvo que mandar postales de los lugares que visitó, así que hay evidencias de sus viajes por lo menos en el Reino Unido….Pero, hasta donde llegó en Europa y si cumplió con todas las condiciones fundamentales de la apuesta, es pura conjetura. Además, él ya estaba casado…

Creer o no creer, es cuestión de dejar volar la imaginación en busca de un absurdo éxito, así son las tres historias de hoy.

Mucha más información y fotos en The Condenser, en Mc Naught, en Wikipedia, aquí, y aquí, en Dark Roasted, en The Guardian, y en Eclessiaste

Si te gustan las historias de astutos bulos y engaños, no te puedes perder El hoax petrificado de Mark Twain o Nemesis, el sumo sacerdote nudista , o quizás otro éxito que llegó post-parto,..Las quintillizas de Ontario, una rentable atracción

11 pensamientos en “En busca de un absurdo éxito

  1. Fantástico post! Las tres historias son muy buenas, pero sobre todo me ha encantado la primera. Toda una muestra de humor inglés (tanto por parte de Hook como del Príncipe de Gales)

    Un abrazo! :)

  2. Vengo de menear y me voy decepcionado con ese lugar, cada vez me da más asco amigo.

    Apasionante forma de contar las historias con la firma de un Josete que las hace siempre especiales y aunque sea historia, nunca es duplicado de nada.

    Un abrazo jefe.

  3. Gracias Indira, como siempre un placer tus comentarios.
    Un abrazo Jose, y si, el efecto Meneame tiene más inconvenientes que ventajas, será cuestión de ir meditando alimentar el ogro.

  4. … si, creo que la efimera popularidad de un “meneo” donde casi nadie lee los artículos es sensiblemente menos interesante que el ultimo caso que propones… si necesitas una celada de armadura como esa se donde conseguirla jejejeje

  5. Como dices al principio, las formulas del éxito no existen, y aunque normalmente está compuesto de un 90% de esfuerzo, un 5% de talento y otro tanto de originalidad… habría que añadir algo de fortuna, una pizca de “lo absurdo” y, sobre todo, ingenuidad ajena.

    Un saludo

  6. No se con cual quedarme de las tres, si empiezas por la primera abres la boca, por la segunda no la cierras y por la tercera ya ni te cuento…

    Luego nos asombramos de cosas que pasan hoy y nos parecen absurdas…

    bicos

  7. Pingback: Enlaces Recomendados de la Semana (Nº81) Neoteo.com

  8. Hola buenos días..

    Algo estelar sin duda este baúl…y no lo digo porque sea tu amiga.. jjejeje… sino porque eres especial en contar historia que atrapan.. especial la primera… besos amigo Josete.. y …

    Entramos en la semana de navidad…

    Que tengas a partir de ahora, los mejores momentos, las mejores fiestas, todo lo mejor te deseo junto a los tuyos… miles de besotes amigo.. muakkssssss

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