Los calzoncillos que sirvieron de antorcha olímpica

septiembre 11th, 2011 § 14 comentarios

“La llama olímpica es el símbolo de los Juegos Olímpicos que evoca al mito de Prometeo, que habría robado el fuego a Zeus para entregarlo a los mortales”.

El último largo viaje desde Olimpia a Pekín de la emblemática antorcha olímpica, se convirtió en algo parecido a una carrera de obstáculos. Hubo protestas en el camino con escenas desagradables en Nueva Delhi, París, Londres, San Francisco y muchas más. Protestas dirigidas en contra de las violaciones de los derechos humanos en el Tíbet.

No hace falta decir que la política ha desempeñado un papel muy directo en los Juegos Olímpicos modernos. Boicots de ahora tú y después yo entre los países más poderosos del planeta, mientras se hacían oídos sordos con respecto al régimen de apartheid de Sudáfrica.

 

Largo y tortuoso ha sido el camino con protestas y manifestaciones similares, aunque curiosamente sólo una fue en contra del propio símbolo de la luz. Ocurrió durante los JJOO de Melbourne 1956 y su protagonista un estudiante de veterinaria de la universidad de St. Johns en Sidney, Barry Larkin.

En 1956, los corredores llevaban la llama olímpica en Australia, en un camino de Cairns a Melbourne, donde los juegos de verano se iban a celebrar. Pero antes de la llegada a Sydney tuvo que soportar una serie de reveses como lluvias torrenciales, calor abrumador y una situación única en la historia olímpica.

Un momento histórico que no podía desaprovechar el estudiante de veterinaria, para dejar en entredicho el emblema de los juegos olímpicos.

Larkin y otros ocho estudiantes, tenían previsto protestar contra la llama olímpica. Una de las razones fue que el relevo de la antorcha olímpica fue inventado por los nazis en los JJOO de Berlín de 1936, como un impulso simbólico para retratar al Tercer Reich de Adolf Hitler como un estado moderno y económicamente dinámico. Cabe decir, que aunque fueron los primeros, la idea de organizar un relevo de la antorcha olímpica fue propuesta por primera vez en los JJOO de Amsterdam de 1928 por Theodore Lewald, un miembro de la federación internacional olímpica.

Treinta mil personas salieron a las calles a la espera de la llegada del campeón de esquí Harry Dillon elegido para portar la antorcha, donde sería presentada al alcalde de la ciudad Pat Hills. Después de un emotivo y breve discurso de recibimiento, sería entregada de mano del alcalde a otro famoso deportista, Button Bert para continuar su camino final hacia el estadio. Mientras, los reporteros estaban listos para registrar con sus cámaras el momento histórico.

Es en este momento histórico es cuando Larkin y sus compañeros comienzan su descabellada protesta. El plan consistía en que algunos de los estudiantes fueron vestidos con pantalón corto blanco, camiseta blanca y linternas. Otros, de escoltas vestidos con uniformes de la reserva aérea y montados en motocicletas. Y como antorcha olímpica, una falsa pata de una silla de madera pintada de gris, coronada con un pastel de ciruelas y un par de calzoncillos usados, puestos dentro de una lata empapada con queroseno. (épico).

Antes de que el verdadero portador Harry Dillon llegara a la entrada de la ciudad, dos de los estudiantes salieron llevando la falsa antorcha. Al principio, la gente notó que estaban bromeando, ya que los calzoncillos en llamas  se cayeron repetidas veces por el balanceo brusco del falso corredor. Una ‘patada’ en el trasero de Larkin a su compañero fue suficiente para tomarse el reto mucho más en serio, si cabe…

Pero para asombro del grupo, a medida que avanzaban la confusión fue total. La gente enfervorecida y con ganas de recibir la antorcha, aclamaba la curiosa llegada de la comitiva estudiantil. La policía que pensaba que era Dillon recorrió el resto de la ruta, protegiendo al último relevo del grupo, el mismo Larry Larkin.

Larry Larkin.

Con esta escolta a su alrededor, el corredor se abrió camino por las calles hasta el Salón de Sydney Town. Subió las escaleras y entregó la falsa antorcha al alcalde Hills que amablemente aceptó y volvió a comenzar su discurso preparado.

El alcalde Pat Hills.

Fue entonces cuando alguien le susurró al oído del alcalde, “Esa no es la antorcha”. De repente, el alcalde se dio cuenta de lo que llevaba y celebró con orgullo en su mano la pata de la silla coronada por un pastel de ciruelas y unos calzoncillos completamente ya calcinados…Cuando el alcalde miró a su alrededor, Larkin ya se había desvanecido entre la multitud que le rodeaba.

Minutos más tarde llegó el verdadero Harry Dillon y la histórica llama olímpica continuo el camino que todos sabemos…

La identidad del corredor bribón sólo se reveló públicamente años más tarde.

El ruido era ensordecedor, muchos fotógrafos, me sentí muy extraño,..lo único que podía pensar era, que hago yo aquí y que pasará cuando llegue”. “Afortunadamente todos se quedaron perplejos ante la antorcha, me di la vuelta, volví a bajar las escaleras, cogí un tranvía y tranquilamente hice el viaje de vuelta a la universidad.

En el 2000, los juegos Olímpicos se celebraron de nuevo en Australia, y una vez más la antorcha fue llevada por los corredores de todo el país. Numerosos periódicos tuvieron la oportunidad de contar la historia de la broma de Larkin, lo que llevó a las autoridades a estar atentas y preparadas ante cualquier repetición de los hechos. Aunque un joven trató de apagar la llama con un extintor, nadie jamás logró repetir la broma del “relevo de ropa interior de los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956″.

Más información en Daily Telegraph, en Wikipedia , en BBC news y en Museum of hoaxes

Otras curiosas bromas estudiantiles: La gran broma universitaria de todos los tiempos, o La noche de los escaladores de Cambridge, o quizás algo más macabro como Escuela de resurreccionistas

Pole-sitting, la moda de subirse en el asta de la bandera

septiembre 5th, 2011 § 7 comentarios

Érase una vez en EE.UU. una época sin internet, televisión ni radio, donde la gente buscaba los medios de entretenimiento fuera del hogar. Los violentos años 20 dieron paso a un extraño espectáculo relacionado con permanecer largos periodos de tiempo por lo general en un asta de bandera. Fue algunas de las cosas más tontas que Estados Unidos encontró ‘eternamente’ divertida…

Según los historiadores el Pole-sitting está relacionado con la disciplina ascética antigua de los Estilita (del griego stylos, “pilar”) fueron un tipo de cristianos ascéticos que en los primeros días del Imperio Bizantino, estaban por la labor de predicar ayuno y oración, en lo alto de enormes pilares. El primero y probablemente el más famoso fue Simeón Estilita el Viejo, que se subió a uno de los pilares en Siria allá por el año 423 y permaneció en lo alto hasta su muerte 37 años más tarde.

  Simeón Estillita el viejo

No hace falta decir que la Biblia contiene innumerables hazañas ‘difíciles’ de creer: como Paladio de Galacia(capitulo 48), que habla de un ermitaño en Palestina, que habitaba en una cueva en la cima de una montaña y por espacio de 25 años, nunca volvió su rostro hacia el oeste para que nunca se pusiera el sol en su cara. También San Gregorio Nacianceno (capítulo 37) que habla de un solitario penitente que permaneció muchos años de pie sin acostarse. O quizás (Filoteo, capítulo 28) donde se asegura que un fiel creyente permaneció diez años en una bañera en suspensión en el frío aire del Polo Norte.

La famosa moda de subirse a la columna comenzó en 1924 cuando un actor en paro llamado Alvin Kelly, decidió sentarse en un mástil durante 13 horas y 13 minutos, con tal de recaudar algo de dinero. Fue tal el éxito, que tan extraño espectáculo provocó una serie de imitadores que buscaban fama, dinero y la oportunidad de batir el récord de Kelly. Fueron los comienzos de la eterna resistencia, 12 días, 17 y hasta 21 días.

  Alvin “naufragio” Kelly.

Durante cinco años Kelly viajó por todo el país sentado en astas de bandera, a menudo como truco de publicidad pagada. Su única forma de alimento fueron líquidos y un pequeño cubo para utilizar de cuarto de baño. En 1929, volvió a romper el récord ante miles de personas congregadas en el gran patio de juegos de América, Atlantic City. Esta vez el tiempo prolongado duró 49 días para el delirio de los presentes y organizadores del evento.

Muchos otros consiguieron batir el record del viejo Kelly que ya comenzaba a recibir factura por tantos años de sacrificio prolongado. Buscadores de fama y dinero como Bill Penfield, un neoyorquino que permaneció sentado durante 51 días y 20 horas en la pequeña ciudad de Strawberry Point, en el condado de Clayton, o Richard Blandy que en 1933, consiguió permanecer en el asta durante 77 días y 5 horas en la feria mundial de Chicago.

 

Todos querían acabar enriquecidos como el viejo Kelly y todos buscaban los lugares más oportunos o importantes para hacerse ver. La moda del Pole-siting continuaba muy presente. Fueron años de diversión y excentricidades que junto con los espectáculos del showman Phineas Taylor Barnum fueron los más aclamados en EE.UU.

A finales de 1930, la moda de subirse en el asta comenzó a perderse en la historia…

La necesidad de permanecer largos periodos dio paso a esporádicas demostraciones de amor o de simples retos a lo largo de los siguientes años. Como es el caso de Yolanda y Marshall Jacobs que decidieron disfrutar de una curiosa luna de miel en el condado de Coshocton, Ohio, 1946. (Ni es luna ni es miel).

En los años 50 continuaba muy presente el capricho loco de los años 20. Personajes populares como el piloto de carreras Red Zan Norman que de acuerdo con una apuesta con otro piloto en el Daytona Beach, permaneció en lo alto del circuito durante un periodo de 117 días, hasta que terminó la temporada.

El mayor registro y curiosamente el más reivindicativo fue el de H. David Werder que permaneció en lo alto de un poste durante 439 días, 11 horas y 6 minutos, desde noviembre de 1982 hasta el 21 de enero de 1984. Todo ello para protestar por el elevado precio de la gasolina. (El eterno problema).

En la actualidad poco queda del Pole Sitting de los años 20, aunque la base más esencial continua viva en deportes de logros humanos. El actual recordman mundial de sentado en el palo se llama Daniel Baraniuk, un polaco de 27 años de edad que en el 2002 consiguió permanecer durante 196 días con sus noches (descansando 10 minutos cada 2 horas). Su competidor más cercano cayó varios meses antes. Se adjudicó el  campeonato y 23.000 dólares de premio.

Más información en Badfads, en Flickr, en Wikipedia, en Ohio.com y en Hub Pages

Si te gustan algunos retos realmente curiosos, igual te puede gustar En busca de un absurdo éxito, o quizás Experimentando la ruta de Aníbal

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