El Hotel Everland fue desarrollado por primera vez para la exposición nacional de Suiza Expo.2002, sus creadores dos arquitectos suizos, Sabina Lang y Daniel Baumann, tuvieron la ingeniosa idea de crear una minihotel, emplazandolo en los lugares más increibles del mundo.
Su primera ubicación fue en el lago de Yverdon. A continuación, el mini-hotel móvil fue llevado a Burgdorf (Alemania), colocandolo en lo alto de una industria de techos.
A partir de junio de 2006 hasta agosto de 2007 Hotel Everland se colocó en el techo del Museo de ArteContemporáneo de Leipzig, Alemania. Durante los horarios de apertura del museo, los visitantes podían ver el minihotel.Tras el cierre, estaba reservada a los felices que habían tenido la suerte de reservar habitación por una noche.
En la actualidad y hasta finales del 2008 el Hotel Eberland está emplazado en la cima del palacio de Tokio de la majestuosa ciudad de París.
Las vistas no pueden ser mejorables en ninguno de los aspectos y desde luego estar en la habitación contemplando la bella Tour effiel es algo que para lo que hemos podido admirar esta obra, no esta pagado con el vil metal.
El precio por noche durante los dias de la semana es de 333 Euros y 444 los fines de semana, aunque las reservas son una autentica loteria por la gran cantidad de solicitudes para una gran noche de lujo.
El primer hotel capsula se construyó en Osaka en 1979, es una especie de celda de aproximadamente 2 metros de largo, 1 metro de ancho y 1 metro de alto. Es lo suficientemente grande como para albergar una cama y varios armarios empotrados para las pertenencias de sus huespedes.
Es la moda de los hoteles-cápsula de Japón, diseñados para ejecutivos sin tiempo para volver a casa.
La mayoría de estos ejecutivos cambian su traje durante el día por el albornoz, la única vestimenta permitida en el interior del hotel, interminables pasillos repletos de cápsulas que dan la sensación de encontrarse en un cementerio. Filas de dos pisos de nichos. Un piloto verde encendido avisa de cuáles están ya alquiladas, aunque la mayoría de ellas tiene recogida la esterilla de bambú que hace de puerta, y aparece vacía.
La boca del aire acondicionado, situada en el techo sobre la cabeza, a pocos centímetros de la única fuente de luz del interior. Una fresca corriente de aire inunda el pequeño nicho.
En el lado izquierdo, la pared sólo cuenta con un espejo circular y un panel en el que se explican las rutas de escape en caso de emergencia. También se detallan algunas prohibiciones como la de fumar en el interior o la de pernoctar dos o más personas en un solo cubículo.
El lateral derecho cuenta con un pequeño saliente a modo de repisa, y sobre él se encuentra el panel de mandos, con el que se controla desde la intensidad de la luz hasta el canal del televisor.
Toda una autentica forma de alojarse en un autentico lincho mortuorio, que a creado moda incluso en Europa que es más dificil de asimilar las costumbres asiáticas.