Mieles en el Nepal


Dos veces al año en las cordilleras del Himalaya, los nativos se reunen alrededor de grandes acantilados que es el hogar de una curiosa abeja negra, la Apis Laboriosa. Como lo han echo durante innumerables generaciones acuden para recoger la cosecha de la productiva abeja, de tamaño pequeño pero con una picadura letal.

El ritual de la cosecha, que varía ligeramente de una comunidad a otra, se inicia con una oración y el sacrificio de flores, frutas y arroz, unas plegarias más que enfundadas dada la peligrosidad del acto. Seguidamente se enciende un fuego en la base del acantilado, cuyo humo perturbará la paz de las abejas huyendo de sus colmenas.

Desde arriba, un cazador de miel desciende el acantilado por una escalera de cuerdas, donde el riesgo de caída es alto, añadiendo las picaduras de la Apis que no suele abandonar la colmena mas de unos metros, incluso aun perturbandolas. La protección para estos menesteres es una simple tela y unas buenas plegarias a los Dioses.

Durante cientos de años, las habilidades necesarias para llevar a cabo esta tarea se han transmitido de generación en generación. Bien adaptado a la dureza del clima de Nepal Himalaya, la abeja melífera sirve como el principal polinizador para la eco-región. En los últimos 20 años el número de nidos de abejas a descendido considerablemente.

La disminución de la abeja se cree que tienen consecuencias devastadoras para los nativos, ya que las plantas de gran altitúd dependen de las abejas para su reproducción, aunque según los científicos a partir del 2001 se volvió a estabilizar la población.

Una tradición ancestral que los lugareños repiten cada dos años, transmitiendo su técnica y valentía para la recogida de las mieles en el Nepal.

Más información en BBC News

Gran vídeo cazadores de colmenas:

13 pensamientos en “Mieles en el Nepal

  1. ¡Una historia fabulosa!

    Un añadido para completar las cosas curiosas: he leído que la abeja en cuestión es una de las especies de abejas que son migratorias lo cual como en el caso de otros insectos me resulta fascinante. (no obstante supongo que eso complicará, y mucho, la adopción de medidas para la recuperación de la especie) 😉

  2. Sorprendente y bello como siempre amigo, haber si con tiempo hoy pasas ya a los IMPRESCINDIBLES, voy algo lento pero quiero que mis lectores te conozcan bien, tienes un blog de lo mejorcito que he visto en mucho tiempo.

    Saludos.

  3. Este mágico lugar es como el baúl de casa de los abuelos, por muchas veces que lo registres, siempre sale algún articulo fascinante.
    Saludos Josete.

  4. En mi pueblo, como mucho se suben a una escalera para llegar a las colmenas más altas. Pero esta nueva modalidad de escalada no la conocía… curioso.
    Besos!

  5. Preciosa la historia, como siempre. Las fotos estupendas. Un dia vi un documental en Odisea sobre los Niños Porteadores del Himalaya y me gusto tambien mucho he intentado buscar algo sobre ello y no me fue posible, asi que al menos me conformo con haber visto tu post.

    Un saludo

  6. jajaja estoy acostumbrada a las abejas porque mi cuñado tiene colmenas. Pero no a éstas. Sí me ha picado años atrás un avispa roja maldita, que dejó mi cuerpo paralizado…pobrecita, la pisé y ella se ha defendido. Josete creí que iba a morir, pero nooooooooo jajaja, saludos!!!

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