Ilakaka, la ciudad sin ley


Magadascar es la cuarta isla más grande del planeta, conocida por su singular naturaleza y vida silvestre, es una isla que se han ido descubriendo por mucho tiempo maravillosos tesoros naturales superficiales, mientras que los verdaderos tesoros se encuentran en las entrañas de la tierra.

Desde el primer descubrimiento de Zafiros en Ilakaka en 1998, Magadascar se ha convertido en el principal exportador de esta piedra preciosa del mundo.

Desde 1998, Ilakaka pasó a ser de un pequeño pueblo, con sólo unas pocas cabañas de madera, a un larga y estirada ciudad con edificios de piedra, iglesias e incluso una mezquita. Sin embargo, Ilakaka sigue siendo el lugar para experimentar la sensación del salvaje oeste, similares a la “fiebre del oro” de hace 100 años. Como resultado de ello, tiene una reputación de ser uno de los lugares más peligrosos en el país.

Pistola en mano para cualquier civil, hacen recordar al visitante que en Ilakaka las cosas funcionan de diferente manera. Todo el mundo aquí quiere hacer una fortuna y que están dispuestos a vivir en una ciudad de extranjeros donde, a pesar de una alta presencia de la policía, (muy corrompida),  la violencia es moneda corriente. Alrededor de 30 personas son asesinadas cada año, en una ciudad, cuya población no supera los 20.000 habitantes.

Un día en 1998, un desconocido local presentó una piedra a un empleado de Société Minière Delorme et Associés (SMDA), que se encontraban cerca de las minas de Ampanihy, en la parte meridional de la isla. Las piedras fueron posteriormente identificadas como zafiros. Varios meses pasaron, y no pasó nada. Hasta que seis meses después de la fecha, un grupo de empresarios tailandeses que pasaban por la zona, se les mostró un grupo de piedras de diamantes en bruto. Estos se dirigían a comprar zafiro en las minas de Andranondambo, en el extremo sur de la isla. Rápidamente vieron el potencial de estas piedras que no dudaron en comprar y recibir información. Fue entonces cuando comenzó la fiebre del Zafiro.

En cada mina trabajan más de 200 personas diariamente,  simplemente con palas y pura fuerza muscular, dejando un agujero gigante que aparece como una pirámide invertida. Cuando una vena de zafiro se ha agotado, el propietario de la mina mueve a sus trabajadores a una nueva ubicación.

En los lugares donde las empresas no han podido extender sus dominios, los residentes de la zona, se transforman en mineros familiares, todos los miembros colaboran arduamente en la extracción del Zafiro, el único medio rápido posible de sacarlos de la pobreza. Profundos y estrechos agujeros se realizan en los alrededores de Ilakaka, descendiendo sobre ellos normalmente niños que no superan la mayoría de edad.

El resto de la familia aguarda alrededor de las minas en espera de un buen día de logros que les permita salir de una tierra cuyo engañoso “pasaporte”, está en las entrañas de la tierra. Debido a los medios necesarios para la perfecta presentación del Zafiro, las piedras encontradas son compradas en el mercado local, a un precio “tiranesco”, para luego aumentar su valor en el mercado internacional.

Una lucha de marionetas, dirigida por las grandes empresas, que ha llevado a esta zona recóndita, a vivir en unos niveles de violencia y egoísmo. Un circulo cerrado donde confusamente sus habitantes creen poder mejorar su nivel de vida y así poder salir de la siempre dura y peligrosa Ilakaka, la ciudad sin ley.

Más información en BBC News

Muy buenas fotos en Photos Shelter

Vídeo de Ilakaka:

Otro en español:

14 pensamientos en “Ilakaka, la ciudad sin ley

  1. La estracción y el comercio de piedras preciosas en África es para hablar y no parar. Corrupción de las autoridades, abuso comercial, financiación de conflictos armados, esclavitud encubierta (y no encubierta)…
    Lo que tendría que ser una bendición para la tierra que poseyera esa riqueza se convierte en todo lo contrario (excepto para unos pocos desalmados claro).

    Y buena parte del tráfico de diamantes, por ejemplo, es culpa de los llamados países del 1º mundo. Supongo que se puede extrapolar a la mayoría de piedras preciosas, zafiros incluidos.

    Un saludo, Josete 😉

  2. El baúl cada día me abre a nuevos horizontes ignorados, gracias por ello amigo.
    Esto que hoy expones es una prueba más, para mi, de la insaciable depredación que ¿el primer mundo? realiza a diario sobre ¿el tercer mundo?

  3. Pingback: Ilakaka, la ciudad sin ley

  4. Tremendo lo que ocurre practicamente en toda Africa, cuanta más riqueza, más pobreza, corrupción, más violencia y todo por culpa de los explotadores, que son los únicos que se benefician, ¿estos empresarios tienen sentimientos, corazon? que pregunta más absurda, los depradadores carecen de humanidad y de principios, en menor medida aqui en el primer mundo también los tenemos.
    Josete, tu post, en la linea habitual de este blog, o sea bueno, bueno, BUENISIMO, je je.
    Un abrazo.

  5. he leído el artículo de El Pais sobre el exterminio de los Yanomamis a manos de los garimpeiros y es terrible. Como la codicia humana puede llegar a ese límite. ¡Que horror!

  6. bastante complejo todo allí, los niños no deben trabajar sino estudiar…acá estamos luchando para que esa ley que la que Argentina firmó se cumpla. Pero hace falta educar a los papás primero…qué apasionante debe ser viajar por Africa…pero sin tocar ni una sola piedra preciosa, saludos!!!

  7. Pingback: La Kasa KaraKooL » Blog Archive » Ambalavao – Ranohira – Tulear

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