Una vida inmortal


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Henrietta Lanks era una mujer de color nacida en Roanoke, (Virginia). Madre de cinco hijos, vivía como cualquier otra persona en el barrio de la estación de Turner, en Dundalk,  una comunidad afroamericana un tanto discriminada.

El 1 de Febrero de 1951 se dirigió alarmada al Hospital Jonh Hopkins, presentaba unas preocupantes manchas en su ropa interior. Después de los pertinentes chequeos médicos, se le diagnosticó cáncer cervical. A pesar de los numerosos tratamientos de radiación y cirugía, Henrietta falleció ocho meses más tarde, a la edad de 31 años.

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En su permanencia en el hospital se le realizaron numerosas pruebas, una de ellas llamó poderosamente la atención de los investigadores. Las células denominadas “Hela“, que poseía la señora Lanks, se multiplicaban fuera del cuerpo aumentando su número día a día. Jamás habían visto algo semejante. Su tenaz crecimiento generó un avance en la investigación de la célula, y un gran revuelo de científicos ya que era imposible investigar sobre las células Hela. Normalmente se debilitan y mueren, antes de los resultados.

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La demanda de las células de Henrietta fue en aumento, se realizó una producción en masa que viajaron por todo el mundo para ser experimentadas por los principales expertos del planeta, incluso se mandaron  en un satélite no tripulado para determinar si los tejidos humanos, pueden sobrevivir cuando la gravedad es cero. Las investigaciones posteriores del tumor, fueron claves para sintetizar la vacuna contra la polio.

No obstante, ante la ciencia y la investigación, debemos rendirnos por el bien de la humanidad. El hospital Hopkins aumentó su caché internacional seguidas de numerosas aportaciones hicieron de este centro uno de los más prestigiosos del mundo.

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Sin embargo más de 50 años después de su muerte, el cuerpo de Henrietta Lanks, descansa en una triste parcela sin marcar, junto a la casa de su infancia. Injustamente tratada por una ciencia que no conoce sentimientos, es recordada tan sólo por algunos de los suyos desde la más triste y desdichada de las soledades.  Eso sí, fuertemente  iluminada por sus asombrosas y inmortales células Hela, que continúan su particular viaje por el mundo de la ciencia.

Información y controvertidos relatos de familiares en Baltimore City Paper

También muy interesante documentación  y  libro de “La vida inmortal de Henrietta Lanks“, de la periodista Rebecca Skloot´s


18 pensamientos en “Una vida inmortal

  1. Pingback: Linkitsu! » Blog de enlaces curiosos y divertidos » La vida inmortal de Henrietta Lanks

  2. Así suele ser… una vida para que otras se salven… Cristo murió por toda la humanidad y lo triste es que al igual que a Henrietta Lanks, la historia lo quiere ignorar… pero la evidencia está y no hay argumentos contra ella que puedan borrarla.

    Me encanta esta página, muy buena, gracias al autor

  3. Pese a que, los medicos que se hicieron famosos con el descubrimiento no compartieron nada con la desdichada familia, al menos se puede decir que su muerte no fue en vano.

  4. Conmovedor. La verdad es que la ciencia más veces de lo deseable no reconoce a quienes le ayudan a avanzar.

    Felicidades por la redacción de este post.

  5. Interesante historia Josete. Los avances científicos han funcionado muchas veces así, con casualidades de este tipo. Lo curioso es que actualmente se calcula que la masa total de células HeLa cultivadas en laboratorio, es superior a la que tendría el propio cuerpo de Henrietta.
    gracias por la historia.
    saludos

  6. La verdad es que todo por el avance de la ciencia tiene justificación, pero al menos podrían haberle puesto una mísera tapa con su nombre. En comparación con el grán avance obtenido, es lo mínimo.
    Entrad en el enlace, los comentarios de algunos familiares, relatan el egoismo del Hospital Hopkins 😮

  7. Pero bueno Josete, ya no se que decirte. Creo que debias poner una pagina para que hicieramos la cunsulta de las cosas a ti y no a la wikipedia.
    Que arte tienes picha.

    Un saludo

  8. Cuantas veces ocurrirá esto? me imagino que muchas. A veces el anonimato es obligado, otras impuesto, y tambien en muchas voluntario. Pero una cosa es el anonimato y otra el olvido, no?

    Biquiños 😉

  9. La verdad es que he leido el enlace que mencionas y es triste que ni una simple lápida tenga esta pobre persona. Tan importante que fue para la ciencia.
    Muy interesante Josete

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