Hannah Beswick, el entierro del siglo


Hannah Beswick, fue una rica mujer inglesa que dados sus antecedentes familiares, tenía un miedo patológico a sufrir un entierro prematuro. Después de su muerte en 1758, su cuerpo fue embalsamado y mantenido, para ser comprobado periódicamente ante una posible detección de signos de vida.

Wiertz_burial

A mediados del siglo 18 el temor a ser enterrado vivo por error producía mucha incertidumbre entre la opinión pública. Los signos de la muerte eran confundidos a menudo,  descabelladas y sugerentes pruebas de signos de vida se realizaban antes del entierro, desde verter vinagre y pimienta en la boca del cadáver o aplicar un hierro al rojo vivo en los pies, incluso en el recto. En 1895,  según escritos del médico Ouseley JC, alrededor de 2700 personas fueron enterradas prematuramente cada año en Inglaterra y Gales.

El miedo era tal, que incluso se construían panteones con trampillas de evacuación internas, para permitir que la víctima pudiera escapar de su entierro prematuro.

Premature_Burial_Vault

La señora Hannah, heredera de una riqueza considerable de su padre Jonh Beswick, sentía un enorme terror a morir de esa manera tan cruel. Su trágico antecedente familiar acentuaba aun más su fobia por el signo de la muerte.

Algunos años antes de su propia muerte, durante el entierro de uno de sus hermanos, una vez que se estaba cerrando el ataúd, advirtieron señales de vida. Un tímido parpadeo de su difunto hermano Jonh, alertó a toda la familia. Tras ser examinado por el doctor Charles White, confirmó que estaba todavía vivo. Increíblemente recuperó la conciencia y vivió durante algunos años más.

342px-White_Charles_physician

Tras los eventos, la rica Hannah decidió ofrecer unas 25000 libras de la época,( unos 3 millones largos en la actualidad), al doctor White, éste debería cumplir su última voluntad. Una vez fallecida, “mantener su cuerpo durante varios días y periódicamente ser controlada para encontrar signos de vida. Además White sería el organizador del protocolo funerario que ascendía a unas 400.000 libras.

Aunque el deseo de Hannah era permanecer sin enterrar durante un periodo de tiempo, el doctor White no pudo resistir la tentación de embalsamar el cadáver. 400.000 libras eran un tajada muy suculenta. Una vez momificado se mantuvo en Ancoast Hall, una casa de uno de los miembros de la familia, para pronto ser trasladada a la casa de White, en Sale.

El cuerpo fue puesto en un vieja y enorme caja de un reloj. Dado el carisma y la popularidad y hacían de ella una celebridad local, el astuto doctor  permitió a la avalancha de visitantes admirar el cuerpo momificado. Viendo su popularidad decidió añadir la momia a su colección, “húmeda y seca“, junto con el esqueleto de Thomas Higgnins un bandolero y ladrón de ganado ovino, ahorcado por robo.

300px-Manmusmummy

55 años después, tras la muerte del doctor Withe en 1813, el cuerpo fue legado a un colega, el doctor Ollier, cuyo trato se desconoce. Al fallecer en 1828, el cuerpo de la deambulante señora Hannah fue donada al Museo de la Sociedad de Historia Natural de Manchester, donde se le conocía como la Mama de Manchester o la momia de Birchin Bower. En 1844, los visitantes la describían como uno de los más notables objetos del museo.

Manchester_Museum_by_Nick_Higham

En 1867, por fin se decidió que Hannah Beswick estaba irrevocablemente muerta sin lugar a dudas, había llegado el momento de ser enterrada.

Sin embargo desde 1837, la legislación del Reino Unido solicita que un médico forense realice un certificado de defunción antes del entierro. Como había muerto en 1758, un recurso hecho al Secretario de Estado fue el que emitió la orden para su entierro.

Con la venia del Obispo de Manchester, descansó por fin en una tumba anónima en el cementerio Harpurhey el 22 de julio de 1868, más de 110 años después de su muerte.

Más información en Wikipedia y en Mysterious Britain

Más de curiosas y agónicas muertes prematuras en Wapedia

15 pensamientos en “Hannah Beswick, el entierro del siglo

  1. Pingback: Hannah Beswick, el entierro del siglo

  2. magnífica historia..de joven tuve una época que me agobiaban ese tipo de cosas…pero cuando se puso de moda la incineración se me disiparon las dudas.
    saludos Josete

  3. Dios! Cómo me recuerda esto a un relato de Poe… de esos que siempre me dejan mal cuerpo para irme a la cama ^__^
    Una historia genial, como siempre!! 😀

  4. Holaaaaaaa Josete… menuda historia la de esta señora desambulando tantos años como si de una obra de arte se tratase…pobre..lo que tuvo que soportar hasta que descanso en paz..

    Un besote grandote amigo.. tus historia son estelares

  5. No me extraña el temor de esta señora, porque, seamos sinceros ¿quién no lo ha pensado alguna vez? De hecho, había un intento de comercializar un sistema de videovigilancia que se instalaría dentro del féretro y avisaría, a quien correspondiera, si el “inquilino” aún estaba vivo.

    Y servidor, como prefiere que le coman los gusanos, intentaré que me entierren con el móvil en una zona de cobertura, que nunca se sabe. 😉 ¡Saludos!

  6. Alucinante, yo tambien he oido alguna historia de mi familia de una segunda vida 🙂 pero muy a tiempo jajajaja

    Tremenda. Como engancha la lectura…

    Bicos

  7. Y la trampilla esa… si despiertan en la tumba, ya estarían los falsos muertos en condiciones de salir por una trampilla?? En algunas culturas se les enterraba con una campanilla por si acaso. Madre mía qué historia. Un besote

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s