Percival Lowell y los rayos de Venus


Percival Lowell fue un astrónomo estadounidense que realizó diversas observaciones muy significativas de los planetas. Su incrédula popularidad  aumentó al propugnar la existencia de canales en la superficie de Marte y convertir estos supuestos canales en la prueba más que evidente de que había vida inteligente en el planeta rojo.

 

El controvertido astrónomo interpretó tales estructuras como excavaciones construidas por los habitantes de aquel lejano planeta para transportar el agua de las zonas polares a las tierras más áridas del ecuador. Unas curiosas deducciones que fueron catalogadas como fantásticas por la mayoría de los científicos de la época…Sus anteriores estudios sobre el planeta Venus, sin lugar a dudas habían mermado su credibilidad.

La verdad es que Lowell llegó bastante tarde a la astronomía y sólo comenzó a dedicarse a su estudio desde 1893 a los cuarenta y tantos años, su pasión desenfrenada por descubrir nuevos horizontes en el espacio, le hizo cometer quizás involuntariamente una terrible ilusión óptica….

Durante el verano y el otoño de 1896, Percival Lowell pasó un tiempo dedicado al estudio del planeta Venus. Un día cualquiera de finales de otoño descubrió una extraña mancha con radios delgados sobre la superficie del planeta, un descubrimiento asombroso que curiosamente sólo el veía…¿Multitud de rayos en el planeta Venus?,..como era de esperar fue criticado por los resultados. En 1902, incluso parcialmente se echó atrás hablando de un problema óptico, pero rápidamente volvió a escribir con confianza intolerante su gran observación de Venus.

Comenzó a especular sobre el aumento en forma de embudo de aire estancado caliente, creando un vacío parcial y lleno de corrientes de aire frío que darían lugar a un rayo sistema… Ese es el espíritu de Percy.

Absolutamente nadie pudo ver los frenéticos rayos sistema sobre la superficie del planeta Venus. Todo esto produjo una notable falta de credibilidad que por supuesto repercutió en sus nuevos estudios sobre el planeta Marte.

Pero,..¿Porqué solo Percival Lowell podía ver los rayos en Venus?,..¿sería producto de la imaginación de un astrónomo de fantasía?…

El problema se resolvió finalmente más de cien años después en el 2003, en un artículo de William Sheehan y Dobbins Thomas, “Los rayos de Venus, una explicación de la ilusión“, en el artículo se tiene constancia de que Lowell había dejado de forma agresiva su telescopio, al hacerlo, accidentalmente había convertido tu telescopio en un oftalmoscopio, instrumento utilizado para el examen de los ojos….En otras palabras, lo que Lowell estaba observando en la superficie de Venus era su propia retina, y los radios eran sus delgados vasos sanguíneos

Desde 1902 hasta su muerte fue profesor de astronomía en el instituto de Tecnología de Massachusetts donde también dedicó parte de su tiempo a estudiar otros dos planetas extremos como Urano y Neptuno, quizás está fue su mayor contribución en el terreno de la astronomía, ya que predijo la existencia de un noveno planeta más allá de Neptuno…Catorce años después de su muerte fue descubierto en el mismo observatorio que Lowell había fundado y dirigido el lejano Plutón, el astrónomo Clyde Tombaugh fue el protagonista del casual descubrimiento del planeta más lejano de nuestro sistema.

“Marte y sus canales“, en 1906 y “Génesis de los Planetas“, en 1916 son las principales obras de este fantástico astrónomo de la fantasía….

Más información en Biografías, en Astromia, en one minute y en Astronomía

Hablando de ojos igual te puede gustar la triste historia de Escribir un libro en un abrir y cerrar de ojos o quizás la incrédula historia de Natasha, ojos de rayos X

6 pensamientos en “Percival Lowell y los rayos de Venus

  1. Pingback: Percival Lowell y los rayos de Venus - apezz.com

  2. Interesante como siempre. Hoy me puse al día con tu blog y leí muchas cosas que tenía pendiente. Sigo atrapada como el primer día.
    Y me acordé mucho de ti porque descubrí este blog (http://tejiendoelmundo.wordpress.com/) que, aunque no tiene la profundidad del tuyo, sí tiene puntos de contacto y pensé que podría interesarte.
    Un abraso habanero
    AD.

  3. Pingback: La gran deuda de la Ciencia con la imaginación | astronomia | La Aldea Irreductible

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