Salta, salta, saltarina


Hace ya más de un siglo, el célebre humorista Mark Twain, publicó un cuento titulado «La célebre rana saltadora del Condado de Calaveras«. Era éste un sencillo relato de la vida en el Viejo Oeste, y en él se cuenta la aventura de un forastero que, en un campamento de buscadores de oro, hizo ingerir una buena cantidad de perdigones a la rana de Jim Smiley, campeona en los famosos concursos de saltos.

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