Una vida inmortal


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Henrietta Lanks era una mujer de color nacida en Roanoke, (Virginia). Madre de cinco hijos, vivía como cualquier otra persona en el barrio de la estación de Turner, en Dundalk,  una comunidad afroamericana un tanto discriminada.

El 1 de Febrero de 1951 se dirigió alarmada al Hospital Jonh Hopkins, presentaba unas preocupantes manchas en su ropa interior. Después de los pertinentes chequeos médicos, se le diagnosticó cáncer cervical. A pesar de los numerosos tratamientos de radiación y cirugía, Henrietta falleció ocho meses más tarde, a la edad de 31 años.

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