Como los Estados Unidos inspiró al Tercer Reich


El mejor asiento de primera fila para ver el espectáculo de la Revolución Mexicana, se encuentra en el Paso (Texas), junto a su hermana fronteriza Ciudad Juarez en México. En este Paso del Norte escenario de “hermandad vecinal”, durante décadas, las autoridades sanitarias de EE.UU., utilizaron productos químicos nocivos, y muy a menudo tóxicos.   ¿Y con que propositos?, pues simplemente para despiojar a los mexicanos que buscaban cruzar la frontera hacia los Estados Unidos.

Un reciente libro del historiador David Dorado Romo, cuenta los tristes aberraciones a que fueron sometidos comenzando cuando en 1917 una muchacha mexicana de 17 años, se negó a tomar un baño de gasolina animando incluso a otras 30 mujeres más a hacer lo mismo…Quizás fue el comienzo de la Revolución.

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