El último refugio nuclear del Congreso


Este refugio del poder legislativo Estadounidense, al igual que los de Londrés y Witshire, permaneció en secreto durante más de 30 años. Ubicado en las hermosas montañas de Allegheny, en  el condado de Greenbrier(Virginia), perteneció durante la mayoría de su historia a los ferrocarriles de Chesapeake y Ohio.

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En 1910, los propietarios, ampliaron las instalaciones y construyeron el Greenbrier Hotel. Durante la Segunda Guerra Mundial sirvió como hospital y como centro de reuvicación de diplomáticos que aún estaban dentro de los Estados Unidos.

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Reestructurado en secreto a finales de 1950, una década, en la cual, los niños estaban completamente entrenados en las escuelas, para esconderse debajo de los escritorios o en huecos de escaleras. Fue un centro de emergencia, para albergar a todos los Congresistas y sus ayudantes, ante un inminente ataque nuclear. Un proyecto construido justo a tiempo, ante la crisis de los misiles de Cuba.

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Se le denominó “Proyecto Isla Griega“. Se construyó en secreto, en un ala nueva del hotel Greenbrier, que estaba en construcción desde 1958 a 1961. Durante 30 años, los propietarios de hotel, mantuvieron un acuerdo con el gobierno federal que en caso de crisis internacional, pasaría a ser uso exclusivo de la Administración.

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Las paredes del búnker-hotel, se hicieron de hormigón armado,  para resistir perfectamente un ataque nuclear en Washington. El refugio consta de 53 habitaciones en dos niveles, con cuatro entradas con puertas de acero, construidas por la Mosler Safe Company. Cada puerta pesa 25 toneladas. Dos de las entradas son lo suficientemente amplias, para dar cabida a la entrada de camiones.

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Aunque nunca se llegó a utilizar, el centro se ha mantenido por trabajadores del hotel, haciéndose pasar por empleados de audiovisuales, supongo que sufragado todo el gasto por la administración. La existencia del búnker,  no se conoció hasta que el Wasghington Post, reveló en 1992 el secreto. Inmediatamente después el gobierno americano, clausuró el búnker.

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En la actualidad lo rige,  el hotel Greenbrier Resort, una mezcla de clásico de la arquitectura georgiana, con unos alojamientos de autentico superlujo. Las instalaciones del búnker, han sido renovadas y se utilizan como almacenamiento de datos para el sector privado. Además se utiliza como atracción para que sus visitantes puedan recorrer algunas de las desclasificadas y afortunadamente sin uso, instalaciones anti-nucleares para los privilegiados Congresistas de los Estados Unidos.

Más información y fotos  en Wikipedia y en Kiroywashere

Site del Hotel Greenbrier más fotos en Image Greenbrier resorts

Increible video del bunker en ABC News

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13 pensamientos en “El último refugio nuclear del Congreso

  1. Pingback: El último refugio nuclear del Congreso

  2. Esperoq ue nunca lo necesiteis pero si andais cerca y buscais un lugar seguro podeis ir a 37°47’11.40″N 80°18’30.33″O.

    Smabien podeis usar ls coordenadas para verlo en Gogle Earth o En google maps.

    Que interesante Josete… y los que todavía no se conocen.. que haberlos seguro que haylos

  3. Vaya bunker… Si que se lo tenían bien montado, pero solo para unos privilegiados, como siempre…
    Que de cosas hay por ahí perdidas que no conocemos…. Gracias por acercarnos un poco más a ellas,Josete…
    Un saludo….

  4. Pues la verdad que no me gustaria tener que alojarme en ese lugar, lo que podría encontrarme a la salida seria muy duro.

    Interesante como siempre.
    Un saludo

  5. Lo que no conocemos, y los que habremos y seguiremos pagando, para que se salven otros! El blog de Josete enseña, el blog de Josete entretiene. 😉

  6. Yo opino como Amio, ¿cuantos secretos habrá aún por ahí?
    Supongo que el bunker del s. XXI estará en el espacio… o en el mar… habrá que investigar.

  7. Fantástico post, Josete!!!
    Estoy contigo, todo lo que los gobiernos realizan bajo estricto secreto lo pagamos todo y, lo más triste en este caso en particular, es que ninguno de nosotros cabríamos en el bunker. Sólo existen billetes exclusivos para los poderosos, es la cara amarga de la realidad social.
    Un besote, Nicky

  8. Alguna vez me tocó quedarme encerrada en un bunker de una casa en Suiza,en un descuido. El sitio era,guardando las proporciones, más o menos lo mismo que esto. La sensación de estar adentro y no tener otra cosa más que esperar que el tiempo pase es francamente espantosa. Me pregunto si alguna vez esta gente, que se dedicó con tanto detalle a construir estos “habitáculos” bajo tierra, pensaron en más allá de sólo el minuto de la explosión.
    El contrasentido de la guerra nuclear y la devastación extrema estarán siempre en nuestro inconsciente colectivo, como un fantasma molestoso que nos llena de horror y de incertidumbre.
    Al final logré salir sola del bunker, era bastante simple abrir la puerta 🙂

  9. Terribles los momentos que pasaste amiga Chrieseli. Hay veces que es igual de agónica la incertidumbre de lo que puede pasar, que el mismo presente bélico.
    Gracias por tu comentario 😉

  10. Increible! la cantidad de “cosas” que habrá por ahí enterradas y no sabemos que existen. Me asusta saber que hay bunkers, porque eso implica que los todopoderosos tenian miedo de que algo pasase y si ellos tenian o tienen miedo, entonces… nosotros???

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