El hombre que creó un bosque

abril 13th, 2012 § 9 comentarios

Cuando en 1953, el escritor francés Jean Giono escribió la historia de “El hombre que plantaba árboles“, parecía tan real, que los lectores pensaron que el personaje central de Elzéard Bouffier era una persona viva. Más tarde, el propio autor aclaró que se había inventado el personaje con el propósito de hacer sentir a sus lectores el amor por la naturaleza, los bosques y el esfuerzo humano por no destruir  la sostenibilidad del planeta.

Una historia épica que bien podría corresponder en una historia real a Jadav Payeng , que a pesar de no haber oído nunca hablar del libro de Giono, bien podría ser el ‘Bouffier’ del estado indio de Assam. Plantar, plantar y plantar árboles fue el ardua labor que él solito y durante casi 30 años dedicó este residente en una isla en medio del río Brahmaputra. Esta es la historia de un creador de un bosque y además verdadera…

El lugar se encuentra en Jorhat, a unos 350 kilómetros de Guwahati. Todo comenzó a mediados de 1979, cuando las inundaciones anegaron los grandes bancos de arena de la zona. Un día después de que las aguas se retiraron, un adolescente Payeng con 16 años, encontró el lugar salpicado de cientos de reptiles muertos.Ese fue el punto de inflexión en su vida.

Sin ningún tipo de protección arbórea, el calor y las inundaciones fueron el resultado de esta terrible carnicería. Desolado, el joven Payeng se sentó y lloró sobre sus formas sin vida. Días después alertó al departamento forestal de la necesidad de tomar medidas. Les preguntó si podían plantar árboles allí. Los responsables del departamento forestal entre risas le hicieron saber que en esa zona nada volvería a crecer.

“Fue doloroso, nadie estaba interesado  y nadie había para ayudarme”.

Dejando los estudios y su casa, comenzó a vivir en una cabaña en el banco de arena. A diferencia de ‘Robinson Crusoe’, él aceptó de buen grado una vida de total aislamiento y duro trabajo en pro de la naturaleza.

Y comenzó el sembrado…Regó las plantas por la mañana y por la noche. Después de unos años, el banco de arena se transformó en un pequeño bosque de bambú. Fue entonces cuando decidió plantar árboles más grandes y adecuados. Recogió y plantó además de transportar con ellos miles de hormigas rojas de su pueblo. Hormigas que podían cambiar las propiedades del suelo.

En poco tiempo había una gran variedad de flora y fauna que irrumpieron en el banco de arena. Payeng comenzaba a ser feliz en su particular bosque.

Con el transcurso del tiempo, con su esfuerzo y aplicando los conocimientos heredados de sus antepasados, el bosque creció en expansión en el centro del banco de arena. 1360 hectáreas que continúan creciendo bajo la tutela y largo mimo de su creador.

En la actualidad con 47 años, Jadav Payeng, conocido como “Muley”, es considerado un héroe por los miembros de su comunidad. Los lugareños llaman al lugar “Molai Kathoni“, el bosque de Molai, nombre de una de las mascotas de Payeng. La zona es el refugio de animales en peligro de extinción como el rinoceronte de un cuerno y el tigre real de Bengala. Elefantes, aves migratorias, ciervos y ganado han atraído a los depredadores. La naturaleza ha creado un ecosistema complejo en el bosque de Molai bajo la atenta mirada del “conservacionista capacitado”.

Curiosamente el Departamento Forestal del Estado indio, no tuvo conocimiento del denso bosque en el banco de arena hasta el 2008. Desde entonces están mostrando un interés en la conservación.

“Estamos maravillados con la increíble labor de Payeng. Él ha estado trabajando durante 30 años de su vida en favor de la naturaleza. Crear todo esto desde la nada es increíble. Si hubiera sido en cualquier otro país, hubiera sido un héroe”.

Muley por fin ha construido una pequeña casa en las cercanías de la reserva, aunque ávido amante de la naturaleza está pensando en ir a otros lugares del estado para iniciar una empresa similar….bien podría ser el ‘Bouffier’ del estado indio de Assam. El hombre que plantaba árboles.

Más info en: The Times of India, en Ekuazion, en Inhabitat y en Zeenews

Otras historias de constancia y superación como…  El hombre que demolió y construyó una iglesia o tal vez un farero que decidió construir con sus propias manos durante un periodo de 10 años una carretera, Camino de Calum.

El nacimiento de la hamburguesa con queso atómica

noviembre 20th, 2011 § 10 comentarios

Déjame que te cuente una pequeña historia sobre la increíble América. La historia no contada de las hamburguesas que se alimentaban los hombres quemados al sol que construyeron la bomba atómica. Una historia de físicos borrachos, bombas atómicas y el nacimiento de la hamburguesa con queso más radioactiva del mundo.

La madrugada del 16 de julio de 1945, en medio de un tramo desolado y seco de Socorro en Nuevo México, los Estados Unidos detonaron la primera bomba de plutonio. Hubo 240 personas que tenían conocimiento de esta primera prueba nuclear, 239 de ellos eran científicos o militares, altos cargos políticos y el presidente de los Estados Unidos. El único civil, con entrada de primera fila para ver el flash de la nube de hongo trémula, fue el tendero y cocinero J.E. Miera.

A principios de 1945, Miera fue el único anfitrión de un grupo de “buscadores” que intentaban alquilar pequeños establecimientos en medio de la nada, donde poder comer y utilizar el teléfono a todas horas. Estos hombres dijeron que eran perros buscadores de roca y minerales, aficionados a pasar días y noches en medio de la nada…En realidad entre los buscadores estaba, el vaquero atómico Robert Oppenheimer mano derecha del Proyecto Manhattan.

El grupo de científicos encontraron el lugar perfecto en medio de la nada, el bar de carretera, El Buho. Un lugar aislado donde Miera se ganaba la vida no tan bien hasta la llegada de los `buscadores´. Tenía teléfono, gasolina para sus jeeps, techo sobre sus cabezas y lo más importante: cerveza fresca a raudales y buenas hamburguesas con queso. Además de… Chile verde con queso. Montones y montones de verde Chile asado con queso.

Todas las noches en el bar del Buho, algunos de los hombres más inteligentes del mundo, asistían a la gran noche de Nuevo México. Beber y beber cerveza fría y comer hamburguesas quemando sus lenguas con el dulce y caliente chile. La piscina de apuestas para ver quien podía comer más hamburguesas, se encendía entre los científicos atómicos. Uno de los ´flamantes` plusmarquistas del bar de Miera, fue el ganador del Premio Nobel de Física en 1944, Isidor Isaac Rabi.(18 Kilotones).

Y llegó la madrugada del día 16 de julio. Miera, los soldados y los científicos, dirigieron su miradas a través de la distancia entre la puerta del bar del Buho y el infierno de la zona cero. A las 5 horas, 29 minutos y 45 segundos, la bomba estalló. Una nube de muerte se elevó varios kilómetros, la explosión creó un cráter de casi 4 metros de profundidad , abarcando una extensión de más de un kilómetro.

“Nunca lo olvidaré, la tremenda explosión lo levantó todo del suelo, todo el mundo se puso rojo, y no precisamente de chile”.

Esa fue la forma en que el mundo terminó y esa fue la forma en que el mundo comenzó la mañana de julio de 1945….

Con lluvia radioactiva, la arena del desierto se convirtió en un cristal verde radiactivo llamado Trinitite. Todo ser vivo quedó expuesto en cientos de kilómetros. El ganado y la vegetación, incluidos los famosos cactus de donde se elabora el chile, comenzaron su peregrinaje mutativo. Para entonces, el grupo de exploradores dirigidos por el vaquero atómico Oppenheimer,  ya estaban muy lejos, dando la confirmación del éxito de la operación al presidente Harry S. Truman…La siguiente estupidez de Truman ya todos la conocemos, Hiroshima y Nagasaki.

Fueron los comienzos fructíferos del nacimiento de la nueva hamburguesa atómica. Hasta casi principios de 1950, los cazadores de recuerdos y los turistas emprendedores de aventuras, pudieron visitar la zona cero y a su vuelta, una parada obligada en Socorro donde  poder degustar las hamburguesas con queso y chile del famoso bar del Buho. El lugar de reunión de los eminentes científicos que montaron la primera bomba atómica. En 1950 fue sellada por fin la zona, fueron casi 5 años de sabrosas hamburguesas atómicas…

75 años después, el Bar del Buho continua en el mismo lugar, manteniendo el estilo de preparado de sus hamburguesas que tanto gustó a los exploradores del Trinity Site. Eso si, parece ser que ahora libre de mutaciones.

(`Yo vi cambiar el ganado de color´). Documento de las reaccciones de los vecinos de Socorro tras la secreta detonación, en PDF

Más información en Gilt Taste, en Free Republic y en Life Salon

Casi como si fuese la segunda parte de la historia, puedes leer también La decisión de utilizar la bomba atómica, cuestión de Ciencia o quizás hablando del peligro atómico, igual te puede gustar la increíble historia de El hombre atómico

Los calzoncillos que sirvieron de antorcha olímpica

septiembre 11th, 2011 § 16 comentarios

“La llama olímpica es el símbolo de los Juegos Olímpicos que evoca al mito de Prometeo, que habría robado el fuego a Zeus para entregarlo a los mortales”.

El último largo viaje desde Olimpia a Pekín de la emblemática antorcha olímpica, se convirtió en algo parecido a una carrera de obstáculos. Hubo protestas en el camino con escenas desagradables en Nueva Delhi, París, Londres, San Francisco y muchas más. Protestas dirigidas en contra de las violaciones de los derechos humanos en el Tíbet.

No hace falta decir que la política ha desempeñado un papel muy directo en los Juegos Olímpicos modernos. Boicots de ahora tú y después yo entre los países más poderosos del planeta, mientras se hacían oídos sordos con respecto al régimen de apartheid de Sudáfrica.

 

Largo y tortuoso ha sido el camino con protestas y manifestaciones similares, aunque curiosamente sólo una fue en contra del propio símbolo de la luz. Ocurrió durante los JJOO de Melbourne 1956 y su protagonista un estudiante de veterinaria de la universidad de St. Johns en Sidney, Barry Larkin.

En 1956, los corredores llevaban la llama olímpica en Australia, en un camino de Cairns a Melbourne, donde los juegos de verano se iban a celebrar. Pero antes de la llegada a Sydney tuvo que soportar una serie de reveses como lluvias torrenciales, calor abrumador y una situación única en la historia olímpica.

Un momento histórico que no podía desaprovechar el estudiante de veterinaria, para dejar en entredicho el emblema de los juegos olímpicos.

Larkin y otros ocho estudiantes, tenían previsto protestar contra la llama olímpica. Una de las razones fue que el relevo de la antorcha olímpica fue inventado por los nazis en los JJOO de Berlín de 1936, como un impulso simbólico para retratar al Tercer Reich de Adolf Hitler como un estado moderno y económicamente dinámico. Cabe decir, que aunque fueron los primeros, la idea de organizar un relevo de la antorcha olímpica fue propuesta por primera vez en los JJOO de Amsterdam de 1928 por Theodore Lewald, un miembro de la federación internacional olímpica.

Treinta mil personas salieron a las calles a la espera de la llegada del campeón de esquí Harry Dillon elegido para portar la antorcha, donde sería presentada al alcalde de la ciudad Pat Hills. Después de un emotivo y breve discurso de recibimiento, sería entregada de mano del alcalde a otro famoso deportista, Button Bert para continuar su camino final hacia el estadio. Mientras, los reporteros estaban listos para registrar con sus cámaras el momento histórico.

Es en este momento histórico es cuando Larkin y sus compañeros comienzan su descabellada protesta. El plan consistía en que algunos de los estudiantes fueron vestidos con pantalón corto blanco, camiseta blanca y linternas. Otros, de escoltas vestidos con uniformes de la reserva aérea y montados en motocicletas. Y como antorcha olímpica, una falsa pata de una silla de madera pintada de gris, coronada con un pastel de ciruelas y un par de calzoncillos usados, puestos dentro de una lata empapada con queroseno. (épico).

Antes de que el verdadero portador Harry Dillon llegara a la entrada de la ciudad, dos de los estudiantes salieron llevando la falsa antorcha. Al principio, la gente notó que estaban bromeando, ya que los calzoncillos en llamas  se cayeron repetidas veces por el balanceo brusco del falso corredor. Una ‘patada’ en el trasero de Larkin a su compañero fue suficiente para tomarse el reto mucho más en serio, si cabe…

Pero para asombro del grupo, a medida que avanzaban la confusión fue total. La gente enfervorecida y con ganas de recibir la antorcha, aclamaba la curiosa llegada de la comitiva estudiantil. La policía que pensaba que era Dillon recorrió el resto de la ruta, protegiendo al último relevo del grupo, el mismo Larry Larkin.

Larry Larkin.

Con esta escolta a su alrededor, el corredor se abrió camino por las calles hasta el Salón de Sydney Town. Subió las escaleras y entregó la falsa antorcha al alcalde Hills que amablemente aceptó y volvió a comenzar su discurso preparado.

El alcalde Pat Hills.

Fue entonces cuando alguien le susurró al oído del alcalde, “Esa no es la antorcha”. De repente, el alcalde se dio cuenta de lo que llevaba y celebró con orgullo en su mano la pata de la silla coronada por un pastel de ciruelas y unos calzoncillos completamente ya calcinados…Cuando el alcalde miró a su alrededor, Larkin ya se había desvanecido entre la multitud que le rodeaba.

Minutos más tarde llegó el verdadero Harry Dillon y la histórica llama olímpica continuo el camino que todos sabemos…

La identidad del corredor bribón sólo se reveló públicamente años más tarde.

El ruido era ensordecedor, muchos fotógrafos, me sentí muy extraño,..lo único que podía pensar era, que hago yo aquí y que pasará cuando llegue”. “Afortunadamente todos se quedaron perplejos ante la antorcha, me di la vuelta, volví a bajar las escaleras, cogí un tranvía y tranquilamente hice el viaje de vuelta a la universidad.

En el 2000, los juegos Olímpicos se celebraron de nuevo en Australia, y una vez más la antorcha fue llevada por los corredores de todo el país. Numerosos periódicos tuvieron la oportunidad de contar la historia de la broma de Larkin, lo que llevó a las autoridades a estar atentas y preparadas ante cualquier repetición de los hechos. Aunque un joven trató de apagar la llama con un extintor, nadie jamás logró repetir la broma del “relevo de ropa interior de los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956″.

Más información en Daily Telegraph, en Wikipedia , en BBC news y en Museum of hoaxes

Otras curiosas bromas estudiantiles: La gran broma universitaria de todos los tiempos, o La noche de los escaladores de Cambridge, o quizás algo más macabro como Escuela de resurreccionistas

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